27/02/2026
🌸 Guía de Cuidado: Textiles Artesanales y Bordados
Conserva la magia y el color de tus prendas hechas a mano.
Las prendas bordadas son delicadas por naturaleza. Para evitar que los hilos se suelten, la tela pierda su forma o los colores se mezclen, sigue estas recomendaciones:
1. El Lavado: Menos es Más
Lavado a mano obligatorio: Nunca utilices lavadora. El movimiento del tambor y el roce con otras prendas pueden romper los hilos del bordado.
Agua fría: Siempre utiliza agua fría. El agua tibia o caliente debilita las fibras de algodón y favorece que el tinte del hilo se desvanezca o manche el resto de la tela.
Jabón neutro: Usa jabón líquido suave o neutro. Evita detergentes con blanqueadores o químicos fuertes que "comen" el color.
2. Protección del Bordado
Lava al revés: Voltea la prenda antes de sumergirla. Esto protege el relieve del bordado del contacto directo con las manos durante el lavado.
Sin tallar: No talles el bordado entre sí. Si hay una mancha específica, usa tus dedos suavemente sobre la zona.
Prueba de color: Si es la primera vez que lavas la prenda, sumerge una pequeña esquina en agua. Si suelta mucho color, añade una cucharada de sal al agua para ayudar a "fijar" el tinte.
3. Secado y Forma
No exprimas: Nunca retuerzas la prenda. Para quitar el exceso de agua, colócala extendida sobre una toalla blanca limpia y enróllala presionando suavemente.
Secado a la sombra: El sol es el enemigo número uno de los tintes naturales y artesanales. Seca siempre a la sombra y en un lugar ventilado.
Posición horizontal: Para que la prenda no se "aguade" o se estire por el peso del agua, sécala extendida sobre una superficie plana en lugar de colgarla en un gancho.
4. El Planchado Perfecto
Plancha por el revés: Nunca pases la plancha directamente sobre el bordado por el derecho, ya que puedes quemar los hilos o aplastarlos, quitándoles su volumen natural.
Usa un paño: Si necesitas planchar por el derecho, coloca una tela de algodón delgada encima del bordado como protección.
Humedad: Es mejor planchar cuando la tela aún está ligeramente húmeda para eliminar arrugas sin necesidad de temperaturas muy altas.