02/06/2026
El pejelagarto parece el problema. En realidad es parte de la solución.
Hocico largo, doble fila de dientes, escamas ganoides como armadura. La gente los saca del agua sin pensarlo. El pez que más parece un monstruo es uno de los pocos depredadores nativos suficientemente grande para actuar como control biológico en los ríos donde el pez diablo ya no encuentra resistencia.
El pez diablo (Pterygoplichthys spp.) es la especie invasora que hoy devasta los ríos del sureste de México. Sus colonias recubren fondos enteros, compiten con peces nativos por refugio y alimento, y se multiplican sin control natural. La mayoría de los depredadores locales no pueden con un adulto acorazado.
El pejelagarto puede.
Estos peces llevan más de 100 millones de años en la Tierra. Nadaban junto a los dinosaurios y los sobrevivieron. Su función en los ríos de Tabasco, Veracruz y Chiapas no ha cambiado.
Durante gran parte del siglo pasado, el pejelagarto fue tratado como pesca de descarte. Se extrajo en volúmenes enormes. El pez diablo llegó y se estableció décadas después. Los dos hechos están conectados.
🌿 Lo que ayuda:
- No extraer pejelagartos — en México están protegidos por la NOM-059-SEMARNAT
- Devolver al agua cualquiera capturado accidentalmente
- Reportar colonias de pez diablo en nuevas zonas a la CONAPESCA o CONABIO
- Conocer la diferencia entre un depredador nativo protegido y una especie invasora antes de actuar
El monstruo viste el uniforme. El trabajo es de guardián. Déjalo nadar. 🌊