10/03/2021
El desinfectante ideal debe ser: soluble en agua, activo en presencia de materia orgánica, estable, de amplio espectro, no tóxico, de acción rápida, con acción residual, penetrante, que no afecte al medio ambiente, compatible con todos los materiales, disponible y con buena relación calidad-costo-riesgo-beneficio.
El proceso de desinfección debe realizarse en el mismo orden que la limpieza húmeda, es decir, de arriba a abajo y de atrás hacía delante de la unidad. Es recomendable conocer la naturaleza de la superficie del suelo, techo y paredes, para aplicar correctamente los desinfectantes. El tiempo de contacto con la superficie puede variar dependiendo del tipo de desinfectante utilizado. Se deben seguir las recomendaciones del fabricante contenidas en la etiqueta.