11/05/2026
Una cámara instalada en el tejado de un edificio en Lima grabó a una gata gris tan delgada que se le marcaban las costillas, tendida inmóvil sobre el concreto durante horas.
A las ocho de la mañana, un cuervo llegó al borde del tejado con un trozo de pan en el pico. Los cuervos no suelen compartir comida ni alimentar a otros animales, así que lo lógico era que se lo comiera y se fuera. Pero se acercó a la gata, dejó el pan frente a su nariz, retrocedió dos pasos y se quedó con la cabeza ladeada hasta que ella reaccionó y empezó a comer. Siete minutos después voló y volvió con otro pedazo. La cámara registró que repitió el viaje cuatro veces en una hora, trayendo pan de algún lugar desconocido, mientras la gata comía despacio, sin fuerzas siquiera para levantar la cabeza del suelo.
Al día siguiente, un vecino vio la grabación y subió a buscarla. La encontró sentada en la orilla del tejado, mirando al cielo, y al cuervo parado a medio metro, como si ambos esperaran algo que solo ellos entendían. Hoy la gata está en tratamiento en una clínica, y el cuervo sigue llegando al tejado cada mañana a las ocho en punto con un trozo de pan que ya no tiene a quién darle. Lo vi en redes y lo compartí para que se conmuevan como yo 😞
En un mundo donde muchas veces miramos hacia otro lado… un cuervo se detuvo.