30/11/2025
Hoy por una hora pensé que estaba en Japón. Fui al donde tiene una colección realmente sorprendente de bonsáis. Necesitaba verlo antes de que finalizara el otoño.
Fui hace mil años cuando acabé la carrera, y quería volver a disfrutarlo con los ojos que tengo ahora.
Los bonsáis son impresionantes, pero encontré muchos detalles que me hizo conectar con el país del sol naciente.
Las diferentes texturas, los materiales diferentes, pizarra, madera, acero como contraste, piedras, arena, agua, hojas sobre el suelo, piedras elegidas como si fueran pequeños estanques porque el agua se aloja en ellas. Las luces y las sombras que proyectan los muros, que son los marcos de los bonsáis. Las sombras de los bonsáis. El arbolado que acompaña al museo, ya sea dentro o fuera de los muros, potenciando el jardín y a los bonsáis. Porque esto no es solo bonsáis, sino una experiencia total.
Caminar por la arena que rodea las zonas diferenciadas, el sonido de los zapatos peinándolo, el agua de una pequeña fuentecilla que forma parte de una zona de agua rectangular. Los peces sumergidos bajo este agua.
Paz, ha sido paz y calma.