factoragua

factoragua factoragua, una marca comercial de mundoagua confort s.l., es una empresa de integración y servicios comerciales sector agua y energía.

Nuestro objetivo es colaborar e impulsar el desarrollo de la sociedad, favoreciendo el uso sostenible del agua, en todas sus aplicaciones; domesticas, industriales y lúdicas.

22/07/2026

El precio en origen del plátano de Canarias atraviesa en el verano de 2026 una caída profunda, continuada y estructural, hasta el punto de que ya se vende con pérdidas y el sector coincide en que aún no se ha tocado suelo.

Situación actual: ingresos por debajo de costes

En la semana 27 (29 junio–5 julio) el precio medio cayó a 0,76 €/kg, un desplome del 17% respecto a la semana anterior.
Los costes de producción están entre 0,70 y 0,80 €/kg, por lo que ya hay venta con pérdidas en la Península.
Para la semana 28, las previsiones apuntan a un precio cercano a 0,60 €/kg, lo que implicaría pérdidas generalizadas para toda la fruta enviada al mercado peninsular.
El verano de 2025 ya registró un mínimo histórico de 0,40 €/kg, y el sector teme una repetición.

Causas de la caída: un problema estructural

Demanda débil en verano en la Península: el consumidor se desplaza hacia frutas de temporada más baratas (melocotón, nectarina, sandía).
Oferta elevada en las islas: los envíos rondan los 5,5 millones de kilos semanales, por encima de la capacidad de absorción del mercado.
Altas temperaturas que reducen el consumo de plátano.
Competencia de la banana importada, más barata y con presencia estable en los lineales. (Inferencia basada en la dinámica habitual del mercado europeo).

Gestión insuficiente de la programación de cosechas, según denuncia Unión de Uniones: se envían volúmenes excesivos pese a que la caída estival es previsible.

Todos los informes coinciden en que la caída continuará durante julio, agosto y parte de septiembre, hasta que el mercado recupere el equilibrio oferta–demanda, algo que históricamente no ocurre hasta octubre.

El plátano de Canarias frente a la banana latinoamericana: mucho más que una cuestión de precioEn un mercado cada vez má...
11/07/2026

El plátano de Canarias frente a la banana latinoamericana: mucho más que una cuestión de precio

En un mercado cada vez más dominado por la lógica del coste y el volumen, la competencia entre la banana latinoamericana y el plátano de Canarias suele presentarse como una simple comparación de precios. Sin embargo, detrás de ambos productos existe una realidad mucho más compleja que involucra modelos agrícolas distintos, impactos sociales y ambientales divergentes e incluso capítulos decisivos de la historia económica y política del siglo XX.

Aunque desde el punto de vista botánico son frutos muy similares, representan dos formas casi opuestas de entender la agricultura. La banana producida en América Latina es heredera de un modelo de monocultivo industrial impulsado por grandes corporaciones multinacionales. El plátano de Canarias, por el contrario, ha evolucionado como una agricultura familiar e insular, basada en pequeñas explotaciones y estrechamente ligada al territorio, al paisaje y a la identidad cultural del archipiélago.

Dos historias, dos modelos

La expansión de la banana latinoamericana está inseparablemente unida a la historia de empresas como la United Fruit Company, fundada en 1899. Durante décadas, esta corporación construyó un auténtico imperio económico en Centroamérica y el Caribe, controlando no solo plantaciones, sino también ferrocarriles, puertos, sistemas de transporte marítimo e incluso buena parte de la vida política de varios países.

Aquel modelo productivo se basaba en enormes extensiones dedicadas a una única variedad de banana, con una orientación exclusivamente exportadora y sustentado en costes laborales reducidos. La búsqueda permanente de rentabilidad permitió inundar los mercados occidentales con una fruta barata y homogénea, pero también dejó tras de sí una larga lista de conflictos laborales, controversias políticas e impactos ambientales.

La historia del plátano canario siguió un camino muy diferente. Aunque llegó a las islas entre los siglos XV y XVI, su desarrollo comercial no comenzó hasta el siglo XIX, cuando la mejora de las rutas marítimas permitió abastecer con regularidad al mercado peninsular.

A diferencia de América Latina, en Canarias no surgieron grandes latifundios. El cultivo quedó en manos de miles de pequeños agricultores que trabajaban parcelas reducidas, muchas de ellas situadas en terrazas construidas sobre laderas volcánicas. Esa estructura minifundista continúa siendo hoy una de las principales señas de identidad del sector.

La agricultura que moldea el paisaje

Cuando observamos una finca platanera en Tenerife o La Palma, no vemos únicamente una actividad económica. Vemos también una parte fundamental del paisaje canario.

El cultivo del plátano ha contribuido durante generaciones a mantener bancales, sistemas tradicionales de riego y zonas agrícolas que, de otro modo, probablemente habrían sido abandonadas. Miles de familias han encontrado en él una fuente de ingresos y una razón para permanecer en el territorio.

La banana latinoamericana, en cambio, creció históricamente sobre la lógica de la gran plantación. El monocultivo extensivo permitió aumentar enormemente la productividad, pero también favoreció la deforestación de amplias zonas tropicales y una mayor vulnerabilidad frente a plagas y enfermedades.

Cuando una sola variedad ocupa miles de hectáreas, cualquier amenaza fitosanitaria puede convertirse en un problema de dimensiones gigantescas. Por esa razón, el modelo industrial bananero ha dependido tradicionalmente de un uso intensivo de productos fitosanitarios para mantener su competitividad.

El coste oculto de la fruta barata

Quizá uno de los aspectos menos conocidos por el consumidor europeo sea el impacto humano que tuvo durante décadas la producción industrial de banana en algunas regiones latinoamericanas.

Diversos pesticidas utilizados masivamente durante el siglo XX, como el DBCP y otros compuestos posteriormente prohibidos, provocaron graves problemas de salud entre miles de trabajadores agrícolas. Numerosos estudios y procesos judiciales documentaron casos de esterilidad masculina, enfermedades crónicas y contaminación ambiental persistente en distintos países de Centroamérica.

Nada de esto significa que la banana que llega hoy a Europa sea un producto inseguro.

Las exigencias regulatorias actuales son mucho mayores que las de hace medio siglo. Sin embargo, la historia de la industria bananera demuestra hasta qué punto la búsqueda del menor coste posible puede trasladar consecuencias sociales y ambientales a terceros.

En Canarias, sometida al marco regulatorio europeo, el uso de fitosanitarios está sujeto a algunas de las normativas más estrictas del mundo. Los controles son continuos y los productos autorizados deben cumplir estándares sanitarios y ambientales muy exigentes.

¿Protección o compensación?

Los críticos del sector platanero canario suelen señalar las ayudas del programa POSEI como un privilegio injustificado. Sin embargo, esta visión ignora una realidad evidente: producir en una región ultraperiférica europea nunca cuesta lo mismo que hacerlo en grandes extensiones agrícolas tropicales.

El agricultor canario afronta sobrecostes derivados de la insularidad, el transporte, el agua, la fragmentación de las parcelas y los estándares laborales europeos. Competir exclusivamente por precio sería, sencillamente, imposible.

Las ayudas no tienen como objetivo convertir al plátano canario en el producto más barato, sino compensar desventajas estructurales que nada tienen que ver con la eficiencia empresarial. En otras palabras, buscan que el mercado pueda valorar también otros factores además del coste inmediato.

Una elección que va más allá del supermercado

Cuando un consumidor escoge entre una banana importada y un plátano de Canarias no está eligiendo únicamente una fruta. Está respaldando, consciente o inconscientemente, un modelo productivo.

La banana latinoamericana representa la eficiencia de la agricultura globalizada: grandes volúmenes, costes reducidos y abastecimiento constante. El plátano canario encarna algo distinto: la preservación de un paisaje, la continuidad de miles de explotaciones familiares y la supervivencia de una actividad económica profundamente arraigada en la cultura de las islas.

Por eso el debate no debería reducirse a cuál es más barata. La verdadera pregunta es qué tipo de agricultura queremos sostener en el futuro.

Porque el plátano de Canarias no es únicamente un producto agrícola. Es una parte esencial de la historia económica del archipiélago, un elemento de su identidad colectiva y, quizá, uno de los últimos ejemplos europeos de agricultura familiar capaz de sobrevivir frente a la fuerza arrolladora de la globalización.

OpiniónPor qué mantengo reservas frente al “consenso” sobre el cambio climáticoEn los últimos años, el debate sobre el c...
14/05/2026

Opinión

Por qué mantengo reservas frente al “consenso” sobre el cambio climático

En los últimos años, el debate sobre el clima ha pasado de ser una cuestión científica a convertirse en un dogma político, económico y mediático. Lo que antes se llamaba calentamiento global ahora se denomina cambio climático, un término más amplio, más difuso y, sobre todo, más útil para justificar cualquier fenómeno meteorológico. Y es precisamente esta evolución —más semántica que científica— la que alimenta mis reservas.

No cuestiono que el clima cambie. La historia geológica de la Tierra está llena de episodios en los que el planeta fue mucho más cálido que hoy, sin intervención humana alguna. Investigaciones recientes han encontrado restos de selvas tropicales bajo glaciares y en zonas como el Canal de la Mancha, demostrando que el clima ha oscilado de forma natural durante millones de años. Si entonces no había emisiones industriales, ¿por qué hoy se atribuye todo cambio exclusivamente a la actividad humana?

Tampoco niego que el CO₂ haya aumentado desde la Revolución Industrial. Lo que cuestiono es la narrativa simplificada que se nos presenta: un planeta estable que de repente se descontrola por culpa del ser humano. El sistema climático es extraordinariamente complejo, con miles de variables interconectadas. Los propios modelos climáticos —que se usan como base para muchas afirmaciones— reconocen sus limitaciones: no predicen detalles, solo tendencias, y distintas parametrizaciones producen resultados muy diferentes. Si los modelos no son bolas de cristal, ¿por qué se nos pide aceptar sus conclusiones como verdades absolutas?

Aquí es donde entra el factor que más me preocupa: los intereses económicos y políticos. La transición energética mueve billones. Las renovables no son baratas, requieren enormes cantidades de minerales, y su fabricación también genera CO₂. Sin embargo, se presentan como la única vía aceptable, mientras que tecnologías como la nuclear o el hidrógeno —más estables, más densas y fiables— reciben menos apoyo del que merecen. ¿Por qué? ¿Ciencia o estrategia económica?

Además, el discurso climático se ha convertido en un arma política. Se usa para justificar impuestos, restricciones, regulaciones y agendas ideológicas. Se demoniza a quienes disienten, como si hubiera “científicos buenos” que quieren salvar el planeta y “científicos malos” que quieren destruirlo. Pero todos ellos tienen familia, hijos y nietos. Nadie quiere un planeta inhabitable. La diferencia está en la interpretación de los datos, no en la moralidad.

Por eso mantengo mis reservas. No porque crea que “no pasa nada”, sino porque creo que no se está contando todo. La ciencia no funciona por consenso ni por repetición mediática. Funciona por duda, por contraste, por debate abierto. Y cuando un tema científico se convierte en un dogma político, la duda deja de ser bienvenida.
Mi postura es simple: El clima cambia, sí. Pero el relato oficial sobre sus causas, sus consecuencias y sus soluciones está demasiado influido por intereses económicos y políticos como para aceptarlo sin cuestionarlo.

¿Qué diría Sócrates sobre el cambio climático?

Sócrates desconfiaba profundamente de quienes afirmaban tener certezas absolutas. Si escuchara frases como:
• “El consenso científico es incuestionable”
• “El debate está cerrado”
• “Solo hay una interpretación correcta”

…probablemente respondería: “El mayor mal de la humanidad es creer que sabe lo que no sabe.”

No negaría los datos, pero sí cuestionaría la pretensión de infalibilidad.

Una idea que no soporta el cuestionamiento deja de ser filosófica y se convierte en dogma. Si se ridiculiza o silencia a quienes disienten, y una opinión necesita protección contra el examen, no es conocimiento, sino creencia.

Cuando el objetivo es vencer al adversario, la verdad deja de importar. ¿Quién se beneficia de esta “certeza?

08/04/2026

El archipiélago que conecta el origen del agua con el pulso volcánico de la Tierra
La conexión entre el agua y el vulcanismo es mucho más profunda de lo que solemos imaginar. No solo moldeó el origen de la Tierra, sino que sigue influyendo en el clima, los océanos y la vida. Y en Canarias, esta relación es especialmente visible.

1. Agua y volcanes: una alianza desde el origen de la Tierra
El agua y el vulcanismo han estado unidos desde los primeros momentos del planeta:
• Parte del agua de la hidrósfera proviene de la desgasificación del manto, cuando los volcanes primitivos liberaban enormes cantidades de v***r.
• Los volcanes actuales siguen expulsando v***r de agua, uno de los gases más abundantes en las erupciones.
• Ese v***r puede formar nubes, alterar precipitaciones y modificar el clima regional.
• El agua subterránea, al entrar en contacto con el magma, genera géiseres, fuentes termales y sistemas hidrotermales.
• El ciclo se completa cuando parte del agua oceánica vuelve al interior del planeta mediante subducción.
En pocas palabras: sin volcanes, el ciclo del agua no sería como lo conocemos; y sin agua, los volcanes se comportarían de otra manera.

2. Canarias: donde el agua y el fuego se encuentran
El archipiélago canario es un laboratorio natural para estudiar esta relación.
🔹 Sistemas hidrotermales submarinos
Entre Tenerife y Gran Canaria se encuentra el volcán submarino de Enmedio, donde se ha detectado actividad hidrotermal: el agua marina se filtra en fracturas profundas, se calienta por el magma y vuelve cargada de minerales, generando anomalías térmicas de hasta +0,5 ºC.
🔹 Impacto en el océano profundo
Estos fluidos modifican la química del agua, aportan nutrientes como hierro y amonio y transforman comunidades microbianas.
🔹 Volcanismo y fertilidad marina
La erupción del volcán Tagoro en El Hierro (2011) es un ejemplo claro: la liberación de minerales provocó una auténtica explosión de vida en la zona.
En Canarias, el agua no solo acompaña al vulcanismo: es un indicador de actividad y un motor ecológico clave.

3. Posición geológica y sísmica de Canarias en el marco global
🔹 Estructura geológica
• Canarias se asienta sobre un punto caliente, no en un borde de placas.
• Presenta edificios volcánicos gigantes, dorsales, calderas y numerosos volcanes submarinos.
• El mapa sísmico del IGN recoge casi 18.500 sismos entre 1585 y 2022.
🔹 Actividad sísmica
• La sismicidad es moderada pero constante, típica de zonas volcánicas activas.
• Tenerife registra entre 10 y 15 terremotos semanales, casi siempre de baja magnitud.
• Enjambres recientes en el Teide han superado los 130 eventos en tres días, sin implicar riesgo eruptivo inmediato.
🔹 Comparación con Europa
Canarias destaca por:
• Ser una de las regiones volcánicas más activas junto con Islandia y el Etna.
• Tener sismicidad frecuente, aunque menor que en Grecia o Turquía.
• Ser el principal laboratorio europeo de vulcanismo oceánico.
🔹 Comparación global
A escala mundial:
• Forma parte del grupo de archipiélagos volcánicos activos como Hawái, Reunión o Galápagos.
• Su sismicidad es moderada comparada con zonas de subducción como Japón o Chile.
• Su estructura geológica la convierte en un punto clave para la geociencia marina.

El agua y los volcanes no son fuerzas opuestas: son elementos complementarios que han dado forma al planeta. Y en Canarias, esta relación se manifiesta con una intensidad única, convirtiendo al archipiélago en un territorio privilegiado para comprender cómo funciona la Tierra.

03/04/2026

Impacto del polvo sahariano en los ecosistemas oceánicos de Canarias

Naturaleza del aporte atmosférico

La calima sahariana está compuesta por partículas minerales ricas en:

• Hierro (Fe)
• Fósforo (P)
• Silicio (Si)
• Calcio (Ca)
• Oligoelementos traza

Estas partículas alcanzan el Atlántico oriental mediante transporte eólico de larga distancia, especialmente durante episodios intensos de intrusión.

Procesos biogeoquímicos relevantes

1 Fertilización oceánica
• El hierro es un micronutriente limitante en aguas oligotróficas subtropicales.
• La deposición atmosférica aumenta la disponibilidad de Fe y P en la capa superficial (0–50 m).
• Este aporte favorece la productividad primaria mediante el estímulo del fitoplancton.

2 Respuesta biológica
• Incremento de la tasa fotosintética y de la biomasa fitoplanctónica.
• Posible desarrollo de floraciones estacionales (blooms), especialmente de diatomeas y cianobacterias.
• Mejora temporal de la base trófica para zooplancton y peces pelágicos.
• Efectos positivos

Mecanismo y Beneficio:
Aporte de Fe y P: Aumento de productividad primaria
Estímulo del fitoplancton: Mejora de la cadena trófica marina
Fertilización natural: Compensación parcial de la baja disponibilidad de nutrientes en aguas subtropicales

Riesgos y efectos adversos

1 Sobre fertilización
• Episodios de deposición masiva pueden generar floraciones excesivas.
• La degradación de biomasa puede provocar hipoxia en capas subsuperficiales.

2 Transporte de agentes no deseados
• Posible llegada de microorganismos, esporas y metales pesados adheridos a partículas.
• Alteración de la composición específica del fitoplancton (incluyendo especies potencialmente nocivas).

3 Variabilidad interanual
• La intensidad y frecuencia de intrusiones condiciona la magnitud del impacto.
• Cambios en patrones atmosféricos (NAO, polvo africano) pueden modificar la dinámica a largo plazo.

La calima sahariana constituye un mecanismo natural de fertilización oceánica en Canarias, con efectos generalmente positivos sobre la productividad primaria en condiciones normales de deposición. No obstante, episodios intensos o recurrentes pueden generar desequilibrios biogeoquímicos y ecológicos, por lo que su impacto debe evaluarse en función de la magnitud, duración y composición del polvo depositado.

El nuevo número de Biomasa News arranca con una reflexión de Javier Díaz sobre el valor estratégico de la bioenergía com...
18/03/2026

El nuevo número de Biomasa News arranca con una reflexión de Javier Díaz sobre el valor estratégico de la bioenergía como fuente renovable, gestionable y de proximidad ante la nueva sacudida de los mercados energéticos provocada por la tensión en Oriente Medio

EDITORIAL de Javier Díaz, presidente de AVEBIOM, para la revista BIOMASA NEWS nº13, primavera de 2026

Repasando los temas que abordamos en este número de BIOMASA NEWS, más convencido estoy de que la bioenergía es una pieza fundamental para avanzar con paso firme en la descarbonización de la economía. Y es que, aunque la generación eléctrica con biomasa es importante, representa solo una pequeña parte del enorme potencial que ofrece la bioenergía.

Sus posibilidades son mucho más amplias: desde la producción de calor, que supone más del 60% del consumo total de energía en la UE, hasta el biogás y el biometano, con objetivos ambiciosos que siguen ganando peso en toda Europa. A ello se suman otras vías en pleno desarrollo, como el metanol de origen biogénico, con un gran potencial para contribuir a la descarbonización del transporte marítimo; el biochar; la gasificación de distintas biomasas para producir energía o aplicaciones agrícolas; y los biocarburantes, cuyo desarrollo avanza con fuerza.

“En conjunto, la bioenergía despliega un abanico de soluciones tan amplio que debería situarse como uno de los ejes principales para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, en muchos casos de forma inmediata”.

No quiero dejar de referirme tampoco a la delicada situación internacional que estamos viviendo. Como ya ocurrió con la guerra entre Rusia y Ucrania, la nueva escalada bélica en Oriente Medio vuelve a traducirse en un encarecimiento de los combustibles fósiles, especialmente del petróleo y del gas. Y eso termina repercutiendo en cadena sobre carburantes, electricidad, fertilizantes, costes industriales y, en definitiva, sobre el precio de muchos bienes de consumo, incluidos los alimentos, con el consiguiente impacto sobre la inflación.

En este escenario vuelve a quedar claro todo lo que la bioenergía puede aportar. Ante el encarecimiento del gas fósil, soluciones como las redes de calor muestran aún más claramente su ventaja competitiva. Los usuarios conectados a sistemas de calefacción distribuida basados en biomasa pueden beneficiarse de una mayor estabilidad de costes, gracias, por ejemplo, al comportamiento mucho más estable del precio de la astilla forestal, principal biocombustible en muchas de estas instalaciones.

Y no se trata solo de precio. También está en juego la disponibilidad. Una eventual escasez de combustibles fósiles podría generar graves problemas en muchos sectores que aún dependen de ellos. Frente a ello, la apuesta por la bioenergía, como ya están haciendo numerosas empresas de la industria agroalimentaria, de bebidas, del papel, de la madera o del sector químico, aporta una ventaja competitiva extraordinaria: seguridad de suministro, mayor previsibilidad de costes y una alternativa real para avanzar en descarbonización.

Por último, quiero destacar la firme apuesta del sector de los gases renovables por la sexta edición del Salón del Gas Renovable. La respuesta empresarial está siendo extraordinaria, con una contratación de expositores que supera ampliamente la registrada en la edición anterior. Es una prueba más de que las empresas están decididas a sustituir los gases fósiles por gases renovables, que no solo ofrecen una solución energética, sino que también contribuyen a gestionar estiércoles, purines y otros restos orgánicos, generando además fertilizantes naturales competitivos y cada vez más valorados por el sector agrario.


Biomasa NEWS es la principal revista especializada sobre el sector de la bioenergía en España. Editada en papel por la Asociación Española de la Biomasa, en 2024 se realizará una distribución postal de 6.000 ejemplares por número, con una periodicidad semestral, y un mínimo de 64 páginas en...

10/03/2026

¿De dónde viene el agua dulce en Canarias?
El agua dulce en Canarias procede principalmente de dos fuentes: la desalinización del agua de mar y las aguas subterráneas. La importancia relativa de cada una varía notablemente entre islas debido al clima, la geología y la disponibilidad natural de recursos.

La primera planta desaladora de Europa se instaló en Lanzarote en 1964, marcando un punto de inflexión en el abastecimiento del archipiélago. Hoy existen más de 300 instalaciones registradas, aunque solo una parte opera de forma continua.

Diferencias entre islas
Islas orientales: dependencia casi total de la desalación
En Lanzarote y Fuerteventura, donde las lluvias son escasas y los acuíferos prácticamente inexistentes, la desalación es la única fuente de agua potable.

Lanzarote y Fuerteventura: ~100% desalación.

Gran Canaria: 85–90% desalación y 10–15% aguas subterráneas.

Islas occidentales: predominio del agua subterránea
Las islas más montañosas y húmedas conservan importantes reservas subterráneas.

Tenerife: 15–20% desalación y 80–85% aguas subterráneas.

La Gomera: 100% aguas subterráneas.

La Palma: 5–10% desalación y 90–95% aguas subterráneas.

El Hierro: 60–70% desalación y 30–40% aguas subterráneas, con un fuerte apoyo de energías renovables.

Cómo funciona la desalación
El proceso de ósmosis inversa permite obtener entre un 40% y un 50% de agua dulce a partir del volumen total de agua de mar tratada. El resto se convierte en salmuera concentrada, que se devuelve al océano mediante emisarios submarinos diseñados para minimizar su impacto ambiental. Aun así, la gestión de estos vertidos sigue siendo un aspecto crítico para la protección de los ecosistemas marinos.

La desalación es un proceso altamente intensivo en energía, por lo que su sostenibilidad depende en gran medida del origen de la electricidad utilizada. A medida que Canarias incremente la integración de energías renovables, será posible reducir las emisiones asociadas a la producción de agua potable.

Un desafío estratégico para el futuro
El crecimiento demográfico y la presión turística convierten la gestión del agua en un reto clave para el archipiélago. Las líneas prioritarias de actuación se centran en:

Mejorar la eficiencia energética de las plantas desaladoras.

Incrementar el uso de energías renovables.

Reducir pérdidas en las redes de distribución.

Impulsar la reutilización de aguas depuradas.

Fomentar un consumo responsable y eficiente.

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Las Palmas De Gran Canaria

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