13/01/2016
Limpiar no es lo mismo que desinfectar.
Los gérmenes patógenos (hongos, virus y bacterias) están presentes en nuestro entorno, pese a que hoy en día existe una mayor conciencia de prevención en la población al estornudar, toser y tocar superficies, el desconocimiento entre lo que es limpieza y desinfección, continúa pasando la factura y enfermando a niños, jóvenes y adultos por igual.
Cuando limpiamos lo que hacemos es remover los microorganismos o gérmenes pero no los eliminamos, en cambio, cuando desinfectamos estamos matando todos los gérmenes para los cuales el desinfectante es eficaz y por ende, previniendo realmente el contagio de enfermedades”.
Estudios realizados, demuestran que las superficies dentro del hogar juegan un rol importante en la transmisión de enfermedades infecciosas. En la Universidad de Arizona en Estados Unidos, se confirmó que en los lugares en los que se sigue una rutina de desinfección y limpieza adecuada, los niños presentan menos visitas al médico y un menor consumo de antibióticos.
Un estudio resalta que simples pasos, desde lavarse de manera constante las manos o desinfectar superficies de uso común, pueden interrumpir el ciclo de transmisión de gérmenes disminuyendo en un 37% el riesgo de contraer diarrea, y el 10% de sufrir enfermedades respiratorias como la influenza.
La desinfección de superficies
Si se desean mantener unas buenas condiciones higiénicas dentro del hogar, la desinfección de las superficies debe ser una tarea constante. No obstante, se debe considerar que el proceso de desinfección se verá afectado de forma importante según las características y funcionalidad de los desinfectantes químicos como son el (tiempo de contacto, la concentración, la temperatura y el pH). Además, las características de las superficies también deben considerarse para lograr el efecto de desinfección, (material del que está hecha, impermeabilidad, rugosidad del área).
Para garantizar una adecuada desinfección, limpiar la superficie antes de desinfectarla con el fin de eliminar primero el polvo, residuos orgánicos e impurezas, además leer el inserto del producto utilizado para conocer aspectos tales como: la dilución o cantidad de uso, la distancia a la que se rosea el producto y el tiempo necesario para que actué.
La capacidad de un desinfectante de eliminar gérmenes nocivos depende de la composición del principio activo (sustancia que elimina gérmenes) que contiene su fórmula, por lo que se deben tomar en consideración aquellos productos que tengan un amplio espectro de acción, es decir, que eliminen más tipos de gérmenes patógenos. Para el uso domiciliario se debe elegir aquel que elimine los gérmenes que causan más enfermedades en la comunidad, tanto virus (Influenza AH1N1, rotavirus, adenovirus, rinovirus, hepatitis A), bacterias (Salmonella, Shigella, Streptococccos y Escherichia Coli) y algunos hongos (causantes de candidiasis y pie de atleta por ejemplo).
“El objetivo principal de cualquier desinfectante es eliminar el peligro de transmisión e infección por microorganismos nocivos o gérmenes patógenos. Así pues, un desinfectante debe ser capaz de inhibir el crecimiento de estos microorganismos en todas las superficies y eliminarlos”.
Además de los desinfectantes líquidos, el mercado actual pone a disposición de los consumidores desinfectantes en aerosol, toallitas, así como productos dirigidos a las necesidades de cada espacio del hogar, por ejemplo, productos especializados para la desinfección en baños y cocinas.
Un buen desinfectante es el Etanol (alcohol), que además de proveer un excelente espectro de desinfección, no causa daños a las personas, principalmente aquellas que padecen de enfermedades alérgicas como el asma, la rinitis o la dermatitis alérgica, ni tampoco afecta a las mascotas ni daña las superficies.