04/10/2024
Con un hechizo, en un solo segundo, todos los recuerdos que sus padres tenían de Hermione se desvanecieron. En un instante, ella se quedó sin ellos. Aquel sacrificio fue devastador, pero lo hizo por algo más grande que ella misma.
Hermione no solo formaba parte del trío de oro; era su corazón. Ella renunció a todo, incluso a la memoria de sus propios padres, para no tener que cargar con esa preocupación en medio de la batalla. Su compromiso con la lucha contra Voldemort fue tan profundo que alteró los recuerdos de quienes más amaba, haciendo que olvidaran todo sobre ella.
Se despojó de cualquier debilidad. El Horrocrux, que quebrantó a Ron y afectó a Harry, no pudo penetrar en su fortaleza. Hermione, con su mente clara y su voluntad de hierro, fue la menos afectada por su oscuro poder.
No fue simplemente que Hermione se comprometiera con la causa, ella era el compromiso encarnado. Una bruja extraordinaria, dispuesta a hacer cualquier sacrificio necesario para derrotar al mal. Una guerrera cuyo espíritu inquebrantable llevó al trío hasta el final, donde la esperanza prevaleció.