23/06/2025
“Una vez me lavé los dientes con jabón de ropa… porque no tenía para una crema.“🧼🪥
Me ardía la boca, pero me ardía más el orgullo de no poder comprar lo más básico. En ese entonces vivía en un cuartico prestado, sin baño, sin cama, sin nada. Dormía en una tabla encima de dos bloques. Me despertaba todos los días con hambre… y con miedo de que ese fuera mi destino para siempre. Pero había algo en mí que no quería morirse ahí. 💢🛏️
Un día, mientras esperaba que me sobraran monedas para un café, vi pasar a un tipo en bicicleta vendiendo escobas. Lo seguí. Le pregunté cómo funcionaba eso. Me dijo: “yo compro al por mayor y revendo en los barrios”. Me prestó una para que probara. Toqué timbres, caminé más de 5 horas, y no vendí ni una. Pero el segundo día vendí tres… y al tercero, siete. Descubrí que no era la escoba: era mi boca. Sabía hablar, sabía convencer. Tenía algo que la miseria no me pudo quitar: mi voz. 🧹🚪
Con lo que ahorré, compré un bulto de escobas y recogedores. Le puse nombre al negocio: “Escobazo Limpio”. Imprimí volantes caseros y me metí a los conjuntos residenciales. Una vez una señora me gritó que era un mu**to de hambre. Me tragué el insulto con una sonrisa y le regalé una escoba. A la semana me llamó para comprar 10 para su edificio. 😤📦
Ahora tengo un mini depósito y reparto a revendedores que antes también estaban tirados. Cada escoba que sale de mi negocio barre algo más que polvo… barre prejuicios, vergüenzas y excusas. Porque al final, no se trata de lo que vendes… se trata de cómo decides venderte tú ante la vida: de pie o rendido. 💪🧼
“No hay jabón que quite la suciedad de la derrota… como la dignidad de volverlo a intentar.”
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