08/08/2026
Una clienta nos dejó una nota el otro día.
Mientras limpiábamos su casa vimos en el calendario de la cocina que era el cumpleaños de su perro. Le dejamos un detalle a él y una tarjeta escrita a mano. Nadie nos lo pidió.
Porque cuando entras en la casa de alguien, entras en su vida, no en su suelo. Y eso es lo que se queda: no cómo dejamos el mármol, sino cómo la hicimos sentir.
Y esa misma gente que se fija en un detalle así es la que cuida lo importante: es de fiar, es la misma siempre, y la dejas en tu casa tranquilo.
Por eso no decimos que limpiamos. Decimos que cuidamos.
No limpiamos, enamoramos.